Así nació AESCENA!: nuestra primera aventura en teatro musical

Publicado el 4 de febrero de 2026, 7:14
notas musicales en un fondo que da la sensación de caos

Antes de los grandes montajes, antes de los estrenos llenos de público y antes de que AESCENA! fuera lo que es hoy, hubo una historia que merece ser contada desde el principio. Una historia pequeña, valiente y llena de ilusión.

Cuando todo era solo una idea

Todo empezó gracias a dos mujeres que veníamos de colaborar en el teatro de un colegio. Allí vimos algo que nos marcó: jóvenes entusiasmados, entregados, felices sobre el escenario. Esa energía nos hizo plantearnos una pregunta que, sin saberlo, cambiaría nuestras vidas:

¿Y si creamos un grupo de teatro propio?

No teníamos un plan detallado, ni recursos, ni certezas. Solo intuición, ganas y la sensación de que aquello podía convertirse en algo especial. Así que nos lanzamos. Fuimos a la parroquia de Carabanchel, donde sabíamos que había un teatro pequeño y coqueto, un espacio acogedor en el que cualquiera se siente en casa desde el primer minuto.

Allí nos recibió el párroco, que escuchó nuestra idea con paciencia y una sonrisa. No solo nos abrió las puertas del teatro: con el tiempo, se convirtió en nuestro más fiel seguidor y, hoy, en uno de nuestros mejores amigos. Su apoyo fue fundamental cuando todo era ilusión y un sueño por construir.

Dibujo de un tigre escuchando musica y andando sobre una nube blanca en un cielo azul

El Festival de Invierno Disney: nuestro primer salto al vacío

Con el teatro como hogar y un grupo recién formado, llegó nuestra primera aventura: el Festival de Invierno Disney. Éramos diez. Diez personas que jamás habían cantado en directo, que nunca habían montado un musical y que, aun así, decidieron tirarse a la piscina sin mirar si había agua. Esa ha sido siempre nuestra esencia: lanzarnos, aprender en el camino y disfrutar del vértigo.

Los medios eran modestos: unas proyecciones sencillas, un micrófono solitario, una mesa de sonido veterana y un cañón de luz que pesaba como si hubiera vivido mil vidas. Pero teníamos algo más importante que cualquier aparato: una ilusión enorme.

El día del estreno fue una mezcla de emoción y nervios intensos. No eran nervios normales, de esos que te activan. Eran nervios de enfermar, de preguntarte por qué demonios te habías metido en esto. Y aun así, cuando se abrió el telón, ocurrió algo mágico: todo funcionó. No perfecto, no profesional… pero auténtico, vivo, nuestro.

El público lo sintió. Tanto, que repetimos aquel pequeño musical durante cinco fines de semana más.

Los cuatro que encendieron la chispa

De aquellos diez valientes que se subieron al escenario en el Festival de Invierno Disney, hoy solo quedan cuatro. Cuatro personas que, sin pretenderlo, plantaron la semilla de todo lo que vino después.

No eran expertos, ni líderes, ni visionarios. Eran simplemente cuatro jóvenes con más ilusión que experiencia, que descubrieron en aquel festival algo que no sabían que estaban buscando: un lugar donde crear, un espacio donde pertenecer y una familia que todavía no tenía nombre.

Con el tiempo, el grupo creció, cambió, se transformó. Llegó gente nueva, llegaron montajes más grandes, llegaron retos que jamás habríamos imaginado. Pero en el fondo, la esencia seguía siendo la misma: esa mezcla de valentía ingenua, ganas de aprender y amor por el teatro musical que nació en aquel invierno.

El comienzo de una historia que sigue viva

A veces miramos atrás y nos sorprende pensar que todo esto —los musicales, las temporadas, los estrenos, las amistades— empezó con dos mujeres soñando, un párroco confiando, diez jóvenes ilusionados y un teatro acogedor que nos abrió los brazos.

Ese fue el verdadero origen de AESCENA!: un impulso, una locura compartida, un “¿y si…?” que se convirtió en un hogar.

Y esta es solo la primera página de una historia que seguimos escribiendo.



Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios